Hace unos pocos días volví a encontrarme con el fantasma de tu ser. 

¿Por qué lo llamo fantasma si aún tus pies pisan esta tierra? Es fácil contestar eso: porque era tu esencia, lo que algún día fuiste y se fue. Sé que conforme pasa el tiempo todo va cambiando y va dejando un camino de polvo, de muerte, de recuerdos y simples sueños que se tenían. 

El fantasma me mostró imágenes de las cuales diré que son muy pocas porque siempre decidiste esconderte, como si tuvieses miedo a que algo de ti fuese robado, mi alma ya había sido robada por ti ¿Eso querías esconder? Me fue describiendo cada palabra que decías y cómo fue convirtiéndose a algo nulo hasta que ya no  existían, o eran cosas vacías que se podía notar a leguas el daño marcado. 
¿Sabes qué es lo extraño? Ese fantasma nunca había aparecido, mucho menos cuando yo lo necesitaba ¿Por qué apareció ahorita?  ¿Por qué decidió mostrarme como creció todo y que después fue muriendo lentamente? Fue creando un gran dolor; es una cadena que llevo en la mano… no pesa pero está ahí.
¿Acaso todo murió con esa estrella qué fue más que fugaz? El pequeño deseo que teníamos pero que callábamos para no hacerlo realidad. Desde el día que la estrella nunca regresó, el 1 y el infinito son lo mismo para mí. No es que me dé todo igual y que me haya vuelto conformista, simplemente una parte de mí y de ti se fue para nunca regresar.

Pero… el fantasma no regresó para mal, tampoco para bien, con simples palabras me dijo que estuviera aquí porque él nunca me abandonaría y mucho menos me haría daño, sólo estaría. 

Me acostumbre

Que no parezca costumbre de mala,
de aquella que hace daño y que mata.
Es de aquellas que te hacían bien,
que fortalecieron y te vieron crecer.
Me acostumbre a ti,
a tu olor, a tu esencia que nunca existió.
Me acostumbre a soñarte,
a amarte debajo las cobijas de la noche.
Me acostumbre a querer tenerte a mi lado,
a querer dormir contigo y a tu brazo que me rodeara.
Me acostumbre a la soledad de meses,
a esperar aquel momento donde aparecieras tú de la nada.
Me acostumbre a amarte en secreto,
no quería que nadie más se enamorará de tu ser.
Me acostumbre a dedicarte bellas palabras, de mañana, tarde y noche,
pero callaba para no incomodarte.
Me acostumbre a que las canciones todas fueran para ti,
y que tú simplemente no las escucharás.
Me acostumbre a tus gustos,a tus sueños, y a tus metas,
aunque las mías nunca fueran las más apropiadas para vivir.
Me acostumbre a que tú fueras fuerte,
y que yo te diera mi ayuda aunque no la necesitarás nunca.
Me acostumbre a la soledad de tu persona,
pero también a enseñarme que me pertenezco sólo a mí.
Me acostumbre a ti, que ya te volviste tan de mi.